viernes, 16 de octubre de 2009

La religión es una patraña pero esto es apocalíptico



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Para reflexionar:

La dinámica de TODOS los intercambios -económicos, emocionales, etc-, funcionan bajo un simple y pretendido equilibrio de oferta y demanda.

Hace poco me fui con mi novia al Parque del Neusa (cerca a Bogotá, Colombia) por lo que el día anterior pasamos al supermercado para aprovisionarnos. La carne venía en bandeja de icopor con cobertura plástica, el jugo de naranja había en bolsa plástica y en botella plástica, el té si venía en botella de vidrio pero con etiqueta plástica, el jugo de durazno en tetra pack -conserva muy bien pero hay capas que son indestructibles-, el ponqué en bolsa plástica...lo único amigable era el plátano que tiene cáscara que se degrada y la cerveza que venía en botella y etiqueta de papel ¡bendita sea!. Bueno, el caso es que existimos algunos que por lo menos aseguramos llevarnos de nuevo la basura empacada en una bolsa de plástico y luego eso resulta en un acopio de basuras donde se unirá a las demás bolsas y residuos plásticos...

En el supermercado todo está en ese preciado material -para la industria por costos y para nosotros por comodidad-, lo demandamos en proporciones enormes y por eso me pregunto ¿entonces qué hacemos?, podríamos comprar fruta en plaza y empacarla en nuestros envases, ¡si! cuando tienes tiempo, pero parándonos en la realidad de nuestro diario y tomando PROVECHO RESPETUOSO de los avances a los que somos capaces como humanos, podríamos contribuir al desarrollo de una nueva industria en la que los materiales sean rápidamente degradables con reducido impacto ambiental y nuestra comodidad continúe, obviamnete modulando nuestro consumo. Creo que de esa manera ganamos todos: los magnates que venden de forma masiva, el público demandante y sobretodo la vida, el planeta y nuestros descendientes. Por ahora casi nadie hace esos empaques porque es mas caro pues no los demandamos en masa, pero, si el plástico comienza a perder demanda...las leyes ahí entran a jugar un papel fundamental para promover avances tecnológicos que nos lleven quizá en dirección de materiales más amigables pero que, no harán mella salvo que nuestros comportamientos de consumo se hagan en relidad conscientes y dirigidos hacia una meta colectiva: nuestro bienestar y el de nuestros descendientes.


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